La educación escolar en Francia

Principios Generales [espagnol]

La Constitución francesa precisa que «la organización de la enseñanza pública gratuita y laica a todos los niveles es un deber del Estado». El sistema de enseñanza francés se apoya en principios generales, algunos de ellos inspirados en la Revolución Francesa de 1789, completados y precisados por un conjunto de textos legislativos elaborados desde el siglo XIX hasta nuestros días.

La libertad de enseñanza

Los colegios y centros públicos de enseñanza coexisten, dentro del servicio público de enseñanza, con centros privados concertados. Dichos centros, como contrapartida del contrato de concertación firmado con el Estado, se benefician de la ayuda estatal pero se someten al control de éste y tienen que respetar los programas de enseñanza pública.
El Estado es el único organismo capacitado para expedir diplomas y títulos universitarios. La regulación de los exámenes se realiza a escala nacional.
El 86 % de los alumnos están matriculados en la enseñanza pública y los centros privados acogen a un 14 %. Un pequeño número de alumnos llevan a cabo sus estudios en la enseñanza privada no concertada.

La gratuidad

La enseñanza de primer ciclo (preescolar y primaria) y la enseñanza secundaria («collèges» y «lycées» - institutos de enseñanza general y tecnológica, así como institutos profesionales) se imparten gratuitamente en las escuelas y los centros públicos.
Los libros de texto son gratuitos hasta el tercer curso del «collège» (equivalente a 3º de la E.S.O.), al igual que el material escolar de uso colectivo. En la mayoría de los casos, los libros de texto del «lycée» corren a cargo de las familias.

La neutralidad

Los programas y contenidos de la enseñanza tienen que respetar el principio de neutralidad. Dicha neutralidad filosófica y política se impone a profesores y alumnos en colegios y centros.

La laicidad

El principio de laicidad es un elemento constituyente del sistema educativo francés desde finales del siglo XIX. La enseñanza pública es laica desde la ley Jules Ferry del 28 de marzo de 1882. El personal y los programas también lo son desde la ley del 30 de octubre de 1886. La importancia de la laicidad en los valores republicanos se acentuó con la ley del 9 de diciembre de 1905, que instauró la laicidad del Estado.
En la actualidad, los padres de alumnos firman la Declaración de laicidad en la escuela, que está publicada en todos los centros. El respeto a las creencias de los alumnos y sus progenitores implica la ausencia de formación religiosa en los programas - lo que no quiere decir que se prohíba el estudio de las religiones - y la prohibición del proselitismo. La libertad religiosa ha conducido a instaurar un día libre a la semana para que pueda dedicarse a la enseñanza religiosa extraescolar.

La escolarización obligatoria

Desde la ley del 28 de marzo de 1882, la enseñanza es obligatoria. Esta obligatoriedad se aplica a partir de los seis años, para todos los niños franceses o extranjeros, residentes en Francia y hasta los dieciséis años cumplidos.
Esencialmente, la enseñanza de imparte en centros escolares públicos o privados concertados. Sin embargo, la familia tiene la posibilidad de hacerse cargo personalmente de la enseñanza de sus hijos (siempre que medie una declaración previa).

Actualizar 09 de octubre de 2017
Compartir este articulo
fermer suivant précédent